Capítulo uno.
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Capítulo uno.

Cuando me desperté el libro estaba en el suelo, abierto, casi desquebrajado de tantas veces que lo había leído; no me había despertado el despertador como cada mañana sino, el sonido de la cafetera ¿la cafetera? La última vez que lo había comprobado vivía sola… di un salto de la cama y me apresuré a coger una bota con el tacón suficiente como para dejar inconsciente a un individuo; salí de la habitación con el máximo sigilo posible y me asome a la cocina; una corpulenta figura, de espaldas a mi; la cual no me hacía falta que se girase para saber quién era. Mi hermano Nick, era alto y con el pelo negro, la nariz aguileña y la piel olivácea, le gustaba ir al gimnasio y jugar al baloncesto lo cual le hacía tener una interesante figura escondida tras la camiseta. Allí estaba él, apropiándose de una de mis tazas:

-Nick, ¿me puedes explicar cómo has entrado en mi casa?
-Joder Roxie que susto… -dijo aquel gran elemento dándose la vuelta con una taza de café en la mano- he hecho café ¿quieres?
-No –dije acercándome a él- ¿Cómo has entrado en mi casa?
-Llaves…-dijo balanceándolas ante mi cara.
-Dámelas
-No
-¡Nick! Si me fui de casa era para vivir ¡SOLA!
-Ay hermanita como te pones…las cogí del cesto, de la copia que le hiciste a mamá por si pasaba algo…
-¡Eso! Por si pasaba algo…
-Rox…-Cuando usaba ese tono sabia, de sobra que algo me iba a pedir.
-Sea lo que sea ¡NO!
-Vamos por favor…si no es dinero…
-Será peor
-No, venga Roxie escúchame anda…
-Va ¿Qué?
-Déjame venirme a vivir aquí
-¿Qué? Pero…pero… ¿tu estas tonto? ¡Ni lo sueñes! Llevo viviendo contigo 20 años, ¿No estás harto de mí?
-Llevas dieciséis que son los que hace que se casaron, además tu casa está más cerca de la universidad, tienes vecinas –dijo guiñándome un ojo- dos habitaciones y no te llenare la bañera de pelos, te juro que trabajo y compartimos gastos, vamos peligro –así era como me llamaba desde que a los cuatro años, suyos y seis míos, me las ingenie para colgarlo de un árbol- ¿Qué tienes que perder?
-Tu se lo dices a mamá, tu le dices que eres mayorcito y que no me voy a ocupar de ti y tú no puedes tocar mi ordenador, mis productos del baño son sagrados, nada de usar mi casa de picadero, nada de fiestas, nada de porros y si fumas te sales al balcón, ni un puto animal ¿entendido?
-Sí ¡gracias peligro! –dijo dándome un beso en la mejilla.
-Soy demasiado blanda –dije dándome la vuelta y volviendo a mi habitación.
Hacía tres meses que vivía aquí…desde entonces me había pasado de todo, se me había inundado la casa, mi mejor amiga habitaba mi casa en cada una de sus crisis de personalidad, había suspendido y ahora para colmo mi hermano se instalaba en mi casa…
Mire el reloj, las ocho y cuarto si me acostaba no volvería a dormir, así que opte por ducharme, empecé a quitarme la ropa, pero antes de desnudarme completamente salí a avisar a mi hermano de lo que iba a hacer, no sería la primera vez que entraba mientras yo me duchaba; aun que por suerte en mi casa habían pestillos; bueno uno solo, en el baño.
-Nick, me voy a duchar –dije desde el marco de la puerta.
-¿Quieres que entre contigo? –se giro, pues estaba sentado en el sofá con el móvil en las manos y me miro pícaramente.
-Déjalo –le hice una mueca y me fui.
Vale, la última vez que había entrado al baño digamos que fue un tanto…me mire al espejo y en mi cabeza aparecieron las imágenes de un año atrás.

Verano, Nick y yo solos en casa, yo me estoy duchando y él lleva dando golpes en la puerta del baño como diez minutos:
-¡Me meo! ¡ROXANNE! ¡POR TU PADRE ABRE LA PUERTA!
-¡Voy!
Salí de la ducha y me enrolle en una toalla, le abrí la puerta y fue corriendo al WC; yo estaba de espaldas a él, mirándome al espejo y a la vez mirándole a él; realmente Nick y yo no somos hermanos, solo hermanastros y casi ni eso.
Mi madre murió cuando yo nací, así que nunca llegue a conocerla, mi padre conoció a Adele, unos tres años después; Adele tenía un hijo con el que yo jugaba, Nick. Mi padre y su madre se empezaron a ver y acabaron juntos, unos pocos años después casándose, hasta ahora. Entre Nick y yo siempre había habido tensión sexual, sobre todo en la adolescencia.
Seguí mirándome al espejo y cuando vi que había acabado me gire, diciéndole que se fuera.
-Bueno ya ¿no? Venga que me tengo que arreglar.
-No, ya no –después de eso se acercó a mí y me beso y quizá por el calor del verano agravando nuestra tensión…acabamos en su habitación; dos horas más tarde arrepintiéndome de lo que había hecho:
-Pero no puede ser, yo soy tonta, pero como me he acostado contigo por dios… ¡ERES MI HERMANO!
-No soy tu hermano.
-Niño, que nos hemos criado juntos…-dije con la voz osca.
-¿Y qué?
-¿Cómo que y qué? ¡Dios!- Me levanté de la cama y cogí una de sus camisetas para taparme, al menos hasta que llegase a mi cuarto. Una vez allí me mire al espejo…eso era algo que no contaría a nadie, había pasado y no volvería a pasar
Ninguno de los dos volvimos a mencionar aquello, hasta aquel día, estaba empezando a
arrepentirme de dejar que Nick viviese en casa. Sacudí la cabeza y entre en el baño.

Intente que la ducha fuera lo más relajante posible, salí del baño ya vestida, mientras me secaba el pelo con una toalla, cuando de repente ahí le vi, sentado en el sofá, hablando con mi hermano:
-¿John?
-Hola- dijo con una de sus medias sonrisas que tanto adoraba- acabo de conocer a Nick, no me dijiste que vivías con alguien…
-Es que es algo nuevo –dijo Nick asintiendo.
-Entiendo…
-Es mi hermano
-No sabía que tenías hermanos…- Mi hermano carraspeo y fue el momento idóneo para presentarlos
-John, este es mi hermano, Nick, este es John, es mi…-realmente… ¿qué iba a decir? Habíamos quedado un par de veces y nos habíamos besado, pero nada más- Bueno eso
-Encantado tío- mi hermano siempre tan cortes, dentro de sus posibilidades, le chocó la mano...
-Roxie, venía a ver si querías que desayunásemos y pasásemos el día por ahí... ¿te apetece?
-Claro –dije sonriendo- me seco el pelo y estoy lista, espérame un segundo –sonreí y salí, lo más rápido que pude del salón-
Me seque el pelo en decimas de segundo, me puse las lentillas y estuve lista; mientras tanto en el salón, mi hermano y mi………..dios, tenía que ponerle un nombre a John, hablaban animadamente sobre algo…
-Sí, es teñida, en realidad tiene el pelo castaño, jajajajaja –decía Nick. Me mire el pelo, caoba, vale, hablan de mi…
-¿Qué le pasa a mi pelo eh?
-Nada que es precioso –dijo John, acercándose a mí y dándome un beso en la cabeza- ¿Nos vamos?- Me quede atónita, ¿Qué quería decir eso?
-Sí, vamos vamos-No fuera que cambiase de idea- Niño, no sé cuando vendré, habla con mamá y dile tu plan; llevo el móvil y recuerda que hemos hablado; ni un porro o te lo meto por el culo, ¿estamos?
-Pírate tranquila…-dijo con su sonrisa de no haber roto un plato en su vida- Pasadlo bien… ¡ah! y John, cuídamela- Este asintió, y a mí me entraron unas ganas locas de matar a Nick.
John era más alto que yo, cosa que no era rara pues casi todo el mundo era más alto que yo; tenía el pelo castaño y normalmente lo llevaba rapado, tenía unos preciosos ojos verdes; era musculoso y perfecto, aun que tenía una grandísima pega…era militar; así que cada poco tiempo se iba durante mucho…bueno al menos lo que él me había contado; pues apenas llevábamos una semanas juntos y todavía no se había ido ni tenía pensado irse.




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